El gobierno de Estados Unidos ha iniciado el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración en al menos 14 aeropuertos del país, como parte de una estrategia para reforzar los controles migratorios y la seguridad nacional.
Las autoridades informaron que la medida busca detectar posibles irregularidades en el ingreso de personas al territorio estadounidense, así como prevenir actividades ilegales. Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado preocupación por posibles abusos, discriminación y detenciones arbitrarias.
Este operativo se produce en medio de un clima político tenso en torno a la política migratoria, lo que ha generado debates entre legisladores y sectores de la sociedad.



