Santo Domingo, R.D. – La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre un panorama internacional complejo para el año 2026, caracterizado por inestabilidad, conflictos persistentes y crecientes desafíos humanitarios en distintas regiones del mundo.
El secretario general del organismo, António Guterres, advirtió que el escenario global estará marcado por incertidumbre y reacciones impredecibles en el ámbito geopolítico, señalando que factores como la impunidad, el debilitamiento del derecho internacional y la reducción de la ayuda humanitaria están contribuyendo al aumento de crisis y desplazamientos.
Asimismo, destacó que el cambio climático y el creciente poder de las grandes empresas tecnológicas sin regulación adecuada representan nuevos focos de inestabilidad global, al influir en aspectos clave como los mercados, la política y los conflictos.
En paralelo, la Organización Internacional para las Migraciones informó que más de tres millones de personas han retornado a sus comunidades en Sudán, pese a las condiciones adversas que persisten en el país.
Según el organismo, aunque estos retornos reflejan la resiliencia de la población, muchas familias encuentran sus hogares destruidos, servicios básicos limitados y un entorno aún inseguro. La mayor concentración de retornos se registra en Jartum, seguida por otras regiones afectadas por el conflicto.
La situación en Sudán continúa siendo una de las crisis de desplazamiento más graves a nivel mundial, con nuevos movimientos de población provocados por la violencia en zonas como Darfur y Kordofán.
Por otro lado, expertos en derechos humanos vinculados al sistema de la ONU han planteado la necesidad de incluir la toma de rehenes dentro de la futura Convención sobre Crímenes de Lesa Humanidad.
La relatora especial, Alice Jill Edwards, advirtió que esta práctica representa una grave violación que genera sufrimiento prolongado en las víctimas y sus familias, además de ser utilizada como herramienta en conflictos armados.
En ese sentido, señaló que su inclusión en el marco legal internacional permitiría fortalecer las capacidades de los Estados para sancionar a los responsables y prevenir este tipo de delitos.
Finalmente, la ONU reiteró la necesidad de impulsar reformas en el sistema internacional, fortalecer la cooperación entre países y garantizar el respeto al derecho internacional, como medidas clave para enfrentar los desafíos actuales y futuros.



