Buenos Aires.– A pesar de contar con un empleo formal, miles de trabajadores en Argentina enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas, reflejando un fenómeno creciente conocido como “trabajadores pobres”.

El caso de Antonela, una empleada administrativa de 37 años, evidencia esta realidad. Aunque posee estudios universitarios y un salario por encima del mínimo, sus ingresos ya no son suficientes para sostener el nivel de vida que mantenía anteriormente, lo que la ha llevado a buscar fuentes adicionales de ingreso.
Especialistas advierten que esta situación responde a un deterioro sostenido del poder adquisitivo, en un contexto donde el empleo formal ha mostrado señales de debilitamiento en los últimos meses, según estudios de la Universidad de Buenos Aires.
De acuerdo con economistas, tener un trabajo dejó de ser una garantía para salir de la pobreza, debido a factores como la inflación, la pérdida del valor real de los salarios y la inestabilidad del mercado laboral.
El término “trabajadores pobres” se utiliza para describir a personas que, aun estando empleadas, no logran cubrir sus necesidades básicas, una tendencia que ha sido identificada tanto por organismos públicos como por consultoras privadas.
Este escenario plantea nuevos desafíos para la economía argentina, donde el acceso al empleo ya no asegura condiciones de vida dignas para una parte significativa de la población.



