El pasado sábado, la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses informó que el Corredor 27 de Febrero experimentó un crecimiento acelerado en su demanda, al pasar de movilizar unos 4,000 pasajeros diarios a más de 16,000 usuarios en apenas seis días de operación ajustada.
Según explicó el vicepresidente ejecutivo de la entidad, Onéximo González, este incremento responde a mejoras operativas implementadas en el servicio, destacando como elemento central la reducción de los tiempos de espera, con frecuencias de autobuses cada cinco minutos durante toda la jornada.
Este comportamiento refleja un cambio en la respuesta de los usuarios ante un sistema que históricamente ha enfrentado críticas por irregularidades en horarios y calidad del servicios.

Entre las disposiciones anunciadas, se incluye la gratuidad del servicio para adultos mayores de 65 años, un segmento que representa aproximadamente el 2.5 % de los usuarios del corredor. La medida se interpreta como un subsidio directo enfocado en facilitar la movilidad de esta población.
Asimismo, la OMSA puso en marcha un sistema de higienización mediante ozono en las unidades, con el objetivo de mejorar las condiciones sanitarias dentro de los autobuses. Este proceso, según la institución, permite eliminar agentes contaminantes en un corto tiempo, reforzando la percepción de seguridad para los pasajeros.
Otro de los ajustes anunciados es la integración del corredor con la ruta hacia la Universidad Autónoma de Santo Domingo, lo que ampliaría el alcance del servicio y beneficiaría a una población estudiantil significativa.

El incremento en la cantidad de pasajeros en tan corto plazo sugiere que existe una demanda contenida de transporte público eficiente, especialmente en corredores de alta circulación como la avenida 27 de Febrero.
No obstante, el reto principal radica en la sostenibilidad de estas mejoras en el tiempo. La experiencia en el transporte público dominicano ha demostrado que los avances iniciales suelen enfrentar dificultades para mantenerse, especialmente en términos de frecuencia, mantenimiento y supervisión operativa.

El desempeño reciente del corredor representa un indicio positivo en la reorganización del transporte urbano, aunque su consolidación dependerá de la capacidad institucional para sostener los estándares anunciados. Más que el crecimiento en cifras, el verdadero desafío será garantizar que la mejora percibida por los usuarios se convierta en una realidad permanente.



