La provincia de San Juan de la Maguana se convirtió este domingo en el centro de una de las movilizaciones sociales más significativas del país en los últimos años, con una marcha masiva en rechazo a la posible explotación minera vinculada al proyecto Romero, impulsado por la empresa GoldQuest Mining.
Desde tempranas horas, cientos de ciudadanos comenzaron a concentrarse en distintos puntos de la ciudad, sumándose a una jornada convocada por movimientos sociales y ambientales que, bajo consignas en defensa del agua, expresaron su rechazo a cualquier iniciativa extractiva en la zona. La movilización partió desde el Arco del Triunfo y el recinto de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, avanzando hacia el muro de la presa de Sabaneta, en un ambiente inicialmente pacífico.
El trasfondo de la protesta radica en la preocupación de amplios sectores por el posible impacto ambiental del proyecto, especialmente sobre las fuentes hídricas que nacen en la Cordillera Central. San Juan, considerada una provincia de fuerte vocación agrícola, depende de estos recursos para la producción y el abastecimiento de agua en gran parte de la región sur, lo que ha convertido la defensa del agua en el eje central del rechazo.
La jornada, sin embargo, se desarrolló bajo un amplio despliegue de fuerzas policiales y militares, en una señal de la sensibilidad del tema y de la expectativa de una alta concentración de personas. La presencia de unidades de control de multitudes marcó el ambiente durante el desarrollo de la actividad.
En horas de la tarde, la situación escaló cuando se produjeron incidentes en las inmediaciones de la presa, donde agentes del orden utilizaron gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a manifestantes. Según reportes oficiales, la intervención se produjo tras agresiones con piedras contra miembros de la seguridad, mientras que participantes en la protesta calificaron la acción como innecesaria, alegando que la actividad ya había concluido.
El saldo preliminar incluyó personas heridas, tanto entre manifestantes como entre agentes, además de momentos de confusión y dispersión en el lugar. Lo ocurrido marcó un giro en una jornada que, hasta ese punto, había transcurrido como una expresión cívica de rechazo.
Más allá de los incidentes, la movilización de este domingo deja en evidencia un rechazo significativo en sectores de la población hacia la actividad minera en San Juan, donde el debate no solo gira en torno a un proyecto específico, sino al modelo de desarrollo que se proyecta para la provincia. Mientras desde el ámbito oficial se insiste en que cualquier decisión debe basarse en estudios técnicos y procesos de evaluación, en el terreno social crece la percepción de riesgo sobre recursos considerados vitales.
Lo sucedido en San Juan refleja una tensión que va más allá de lo inmediato: la confrontación entre la protección del agua y el impulso de actividades extractivas. En ese escenario, el desafío no solo está en gestionar el conflicto, sino en construir respuestas que logren equilibrar desarrollo, sostenibilidad y la confianza de las comunidades.



