Este domingo, diversos grupos sociales se movilizaron desde Santo Domingo hacia San Juan de la Maguana para respaldar una marcha pacífica en rechazo a la actividad minera en esa provincia, reactivando un debate que ha tomado fuerza a nivel nacional por sus implicaciones ambientales, económicas y sociales.
La convocatoria, en la que participaron organizaciones como la encabezada por Ángelo Vásquez, responde a la preocupación de sectores comunitarios y ambientales que advierten sobre posibles riesgos en zonas vinculadas a la Cordillera Central, considerada clave para la producción de agua que abastece distintas regiones del país. En ese contexto, la defensa de los recursos hídricos se ha convertido en el eje central de las manifestaciones.
La jornada de este domingo se desarrolla en un escenario donde, en días recientes, el Gobierno ha reiterado su postura de avanzar hacia un modelo de minería regulada, sustentada en criterios técnicos y bajo supervisión estricta. El ministro Joel Santos ha señalado que cualquier decisión sobre proyectos en San Juan debe basarse en estudios científicos y en un equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental.
El debate se concentra especialmente en iniciativas como la impulsada por GoldQuest Mining, actualmente en fase de evaluación, lo que ha intensificado las posiciones encontradas entre comunidades y autoridades.
La coincidencia entre la movilización de este domingo y las recientes declaraciones oficiales pone en evidencia una tensión cada vez más marcada entre quienes defienden la preservación del agua y la tierra, y quienes consideran la minería como una oportunidad de crecimiento económico bajo regulación.
Lo ocurrido hoy en San Juan no solo refleja una protesta puntual, sino un momento clave en la discusión sobre el modelo de desarrollo del país, donde el desafío sigue siendo encontrar un equilibrio real entre el aprovechamiento de los recursos y la protección de un patrimonio natural esencial para las presentes y futuras generaciones.



