La República Dominicana y Surinam avanzan en el fortalecimiento de su cooperación en materia energética, con énfasis en hidrocarburos, en un contexto donde la diversificación de fuentes y la seguridad energética ganan mayor relevancia en la región.
El acercamiento se produjo durante un encuentro encabezado por el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, y el canciller surinamés, Melvin Bouva, quienes abordaron oportunidades de colaboración en exploración de petróleo, gas y proyectos vinculados al sector minero-energético.
Durante la reunión se discutieron posibles sinergias en áreas estratégicas, en medio de un escenario internacional donde los recursos naturales y la transición hacia energías más limpias están redefiniendo las políticas energéticas de los países.
Uno de los puntos destacados fue el anuncio de una próxima ronda petrolera en el país, prevista para noviembre, con la que se busca ampliar el conocimiento del potencial de hidrocarburos bajo criterios técnicos y de sostenibilidad.
Este proceso forma parte de una estrategia más amplia orientada a atraer inversión y fortalecer la capacidad energética nacional, en momentos en que los países buscan reducir su dependencia externa.

En paralelo, se resaltó el crecimiento de las energías renovables en el país, que ya superan el 25 % de la generación eléctrica, lo que refleja avances hacia una matriz más diversificada.
Este aspecto posiciona a la nación como un actor con experiencia en la integración de fuentes limpias, lo que podría servir de base para el intercambio técnico con otros países de la región.
Por parte de Surinam, se valoró el acercamiento como una oportunidad para ampliar la cooperación en sectores clave como energía, minería y desarrollo sostenible, en una agenda que también incluye comercio, turismo y transporte.
Energía y cooperación en un escenario regional cambiante
El acercamiento entre ambos países refleja una tendencia regional hacia la búsqueda de alianzas estratégicas en sectores energéticos, donde la combinación de recursos fósiles y renovables se convierte en un elemento clave para el desarrollo económico.
En ese contexto, la cooperación bilateral no solo apunta a proyectos específicos, sino también al intercambio de conocimientos en un área cada vez más determinante para la competitividad de las economías.



